El pasto de mi casa tiene varios colores, y cambia de color una vez cada cinco horas. También mi casa cambia, pero ésta cada 3 días. Hubo una temporada en la que cambiaba de color a diario, pero tuve que hacer algunos cambios para que solamente fuera cada tercer día.

Resulta ser que en esa época muchos de mis amigos se confundían cuando querían encontrarme. Además hubo una temporada en la que no sé por qué razón, pero a mi casa le gustaba ser rosa. Muchas de mis visitas se acostumbraron a que la casa fuera rosa. Y algunos meses después tenían problemas para encontrarla, ya que la buscaban rosa, pero fue en ese entonces cuando la casa empezó a cambiarse de color todos los días, y más de 5 veces por día.

Entonces fue cuando les platique la verdad a muchos de mis amigos, que mi casa cambiaba de color cada determinado tiempo. Algunos no podían creerlo, en especial aquel amigo que trabaja elaborando manguera contra incendio, ya que él siempre ha elaborado manguera contra incendio de color naranja, o rojo, pero nunca ha cambiado el color ya que esos son los colores oficiales más utilizados alrededor del mundo.

Pero especialmente fue ese amigo con quien más problemas tuve, y eso que era uno de mis amigos más cercanos. Como que de alguna manera no podía entender que mi casa cambiara de color, un día, en su desesperación, en su “intento” de arreglar el “error” lo encontré pintando la parte de enfrente a las dos de la madrugada, yo creo que pensó que no me iba a dar cuenta. Pero el muy baboso me despertó, ya que se le cayó la cubeta de la base y eso hizo que perdiera el equilibrio, cayéndose el también. Incluso se dio un tremendo golpe con el equipo contra incendio, que tengo en la parte de enfrente de la casa, es para cualquier emergencia.

En fin, un día tuvimos una discusión, de hecho fue al siguiente día, le pedí que jamás hiciera algo así. Pero como que él tiene problemas para entender todo ese tipo de cosas que únicamente aparecen dentro de cuentos o de fábulas. Y fue así como resolví el problema, le dije “mi casa es un cuento y si no te gusta, entonces no me visites”.

Pero había algo que le llamaba demasiado la atención, fue algo que incluso lo hizo perder su empleo (en la fábrica de equipo contra incendio). Podía verlo desde mi ventana sentado en su camioneta (que no cambia de colores) observando mi casa, sin rasurarse de días, estaba obsesionado porque quería ver el momento preciso en el que la casa cambia de color.

“Nunca nadie la ha visto cambiar de color, y ni lo intentes, no sucederá, pasará en un momento en el que estés desprevenido, ya sea que parpadees, ya sea que necesites ir al baño, ya sea que voltees la vista hacia otro lugar, puede tomar centésimas de un segundo en hacerlo, y preferentemente lo hace cuando está sola, pero no lo vas a lograr” le dije a mi amigo, pero su obsesión no cesaba. Duraba días sin dormir enfrente de mi casa, y un día le eché a la policía, nomás para que aprendiera a respetar un poquito más. Recuerdo que mientras lo subían él decía “la casa está viva, cambia de color”, por poco lo metían a un manicomio, pero nomás lo mantuvieron enjaulado un par de días.


 


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